11 oct. 2018

EL NOMBRE SECRETO DEL AGUA. FAUSTINO LOBATO


Reseña del libro: 

“El nombre secreto del  agua” de Faustino Lobato.

POR MARÍA ÁNGELES LONARDI





El autor utiliza una frase de Heráclito, que aparece al inicio del libro: “Todo fluye, todo cambia, nada permanece” para darle nombre a cada apartado y así, el libro se divide de la siguiente manera:

Todo fluye, apartado I, Todo cambia, apartado II, Nada permanece, apartado III
e intenta explicar con poemas todo lo que nos dice Heráclito.

Como el nombre del agua es secreto, el autor está despertando nuestra curiosidad, desde la primera página y la pregunta es inminente: ¿Cuál es ese nombre? O también ¿Quién es? ¿Quién soy? Ante el interrogante, soy agua. Y ¿qué le ocurre al agua? Con estos poemas el autor intenta descifrar el enigma y descubrir el misterio.

EL NOMBRE SECRETO DEL AGUA

FAUSTINO LOBATO DELGADO


Y coloca también al inicio del libro, muy acertadamente, una frase de Michel Houellebecq: “Estoy en tu presencia/como ante otro mundo/no obstante llego al fondo de ti/me detengo, escucho los segundos/ y hay allí otro mundo” pretendiendo hacernos saber que hay alguien más, que siempre, hay alguien más. “No obstante” – dice- , “me detengo y escucho” como a la vera de un rio…porque el agua es verdad, el agua es vida, el agua es cambio, el agua es movimiento.

Comienza diciendo: “Todo fluye”. La primera parte es un canto al movimiento.
Utiliza el simbolismo y la metáfora pero sin exagerar y en una comparativa muy bien cuidada va destejiendo una madeja, en el afán de darnos pautas de cómo reconocer el agua y cómo hallar el parecido con cada uno de nosotros. Podemos decir que personifica al agua y lo compara con uno mismo; e identifica a otros elementos también, como la tierra, el fuego o el aire, nombrando así, los cuatro elementos esenciales de la vida.
El autor nos habla de un hombre que se reconoce en medio de la fragilidad, vulnerable y condenado a repetir “sensaciones queridas y pocas veces alcanzadas”.
Es decir, el agua da nombre, da sentido a su existencia y en el agua cree encontrar su razón de ser. Y en el sentir escapar el agua entre los dedos nos describe la magia que fluye mansamente como las horas de nuestro día a día. Nos habla de un sereno discurrir en la monotonía de los días.

Reconoce al agua como un elemento principio de la vida que configura y conforma la existencia de los seres, de cada uno de nosotros y de esta manera universaliza el contenido del libro.

Todo fluye en medio de la confusión y se vuelve lucha contra corriente e impetuosa a la vez, como en la vida misma; estableciendo así un hermoso paralelismo.

Esas luchas contra las corrientes internas, los impulsos, los deseos irrefrenables nos llevan a veces a mantener un desgaste de energía que nos anula y no nos permite relacionarnos adecuadamente, por no estar en paz con nosotros mismos, con nuestro interior. Si no hay paz interior, no podemos proyectarnos y corremos el riesgo de ensimismarnos, de caer en el ostracismo.

Sin embargo, este hombre va ligero de equipaje, libre de prejuicios y se deja llevar. Obedece al verbo sin oponer resistencia intentando llegar al paraíso.
Descubre también la distancia que existe entre el mensaje y la palabra en los labios, esa palabra no dicha que se queda en la boca y se pregunta ¿Cómo romper con todo? ¿Cómo dejarse abrazar hasta la última coma del cuerpo. Porque el cuerpo es palabra.

Todo fluye. Y en ese movimiento, él busca el equilibrio entre las curvas del verso y se siente creador. Y es el silencio. Y busca refugio en el silencio soportando “la melancolía de las horas”. Está en movimiento, en constante búsqueda…

En la segunda parte, nos habla de cambio y cuando cambia el paisaje y el agua, todo cambia. Y cambia el ser humano como el agua que “transita entre las manos”.

Pero, en medio de tanto cambio, algo nos conecta, algo nos mantiene…La memoria del ser es fundamental, nos mantiene con los pies en la tierra, nos define. Al mismo tiempo nos descubre el caprichoso destino pecador que cargamos como una cruz y que resiste al mismísimo infierno.
Todo cambia, todo es expresión. Habla del “lenguaje de los gestos” para expresarnos.

Aquí aparecen dos elementos: tierra y el fuego. Tierra que conforma el cambio en los contornos de la existencia y Fuego que nos habita. Pugna vital en constante cambio.

Nos habla de: el camino, el barro, la huella, la debilidad, la bruma…El hombre hacedor de su destino, artífice que pretende ponerle nombre a todo y que, ante la encrucijada, no quiere romper la armonía, no quiere equivocarse, ni olvidar otras miradas que lo invaden y de las que también se siente responsable. Porque este ser, no está solo.

Los impulsos lo llevan a dar el primer paso, a dar un beso, un abrazo que lo protege de sus dudas. En medio de este cambio, siente “la angustia de las pérdidas y la alegría de todos los encuentros”. Porque la carne es frágil, es débil.

La incertidumbre del cambio es inherente al ser, sin embargo, este ser descubre el amor y se sorprende. Y en el encuentro de la carne, reconoce el capricho y no puede ignorar la angustia de la soledad que lo determina.
Busca, no tiene palabras para describir lo que siente, la pasión lo abraza, y pretende tontamente, frenar el vértigo de la corriente…

Con “el ímpetu del aire, en torbellino”, más allá de los temores, se lanza libre. Huye de la soledad y entonces descubre que nada permanece y en la tercera parte nos habla de lo efímero. Quiere escuchar el agua, pretende encontrar las respuestas entre los rumores de un manantial. Y aunque vuelva la nostalgia del pasado, en este presente que le toca vivir descubre que nada es permanente y se “resiste a sucumbir bajo la historia de estos días de fluir como el agua”. Todo es cambio, todo es movimiento.

Desea estar a solas para encontrarse a sí mismo. Los temores lo acechan. La soledad le “cuenta historias reales sin héroes ni princesas, de abrazos que no fueron”, de fracasos, de silencios, mientras él reconoce “ese afán de otro universo que juega a ser cielo”. Pero, en ese silencio, la angustia toma partido.

El ser busca certezas y no las encuentra. Ese es nuestro sino. Teme y sigue “mudo ante la fragilidad del misterio que lo circunda”. El resiste en su interior aferrado a un “impulso que busca en el espejo del agua versos prohibidos”. Versos que nos muestran a un hombre frágil, vulnerable, contrariado e inseguro, que conoce sus miedos, que no les teme, pero que, también sabe que todo es efímero, que todo es cambio, es fluir como el río, como el agua.

Un libro que nos muestra un ser humano, muy humano, como cualquiera, que a pesar de saber de esa fragilidad y la falta de certezas, con el verbo apenas como única arma, con la palabra, conserva el anhelo de darle nombre al agua, nombre a esa atracción que se hace irrenunciable. Aunque sabe que es secreto, aunque sabe que no será fácil, no puede renunciar a buscar esas respuestas, no puede dejar de intentar darle nombre a la nada o al todo, no puede renunciar a su esencia, a pesar de la corriente de las horas.

Este libro nos enseña a mirarnos y a descubrirnos en nuestro propio reflejo en el agua.


EL NOMBRE SECRETO DEL AGUA



FAUSTINO LOBATO



Nº DE PÁGINAS: 82 PÁGS.

ENCUADERNACIÓN: TAPA BLANDA

EDITORIAL: VITRUVIO

LENGUA: CASTELLANO

ISBN: 9788494532672

COLECCIÓN BAÑOS DEL CARMEN, Nº 574, AÑO 2016.


Escritor nacido en Almendralejo (1952), aunque gran parte de su vida transcurre en Badajoz donde mantiene una estrecha relación con el mundo gitano. Hombre de mundo, sobre el que ha dejado su amplia travesía de tránsitos y geografías. En su estancia en Belgica toma contacto con poetas y autores de la narrativa franco-belga. Hombre comprometido. Actualmente es profesor docente de Filosofía.


Colabora como columnista en el periódico digital Extremaduraaldia.com. Participa en los foros de poesía Libertad 8 y Poesía pura.


Ha obtenido el Diploma de honor en el V Concurso Internacional de Arte "Amico Rom" en Lanciano (Italia), el Primer Premio de Poesía Villa de Montijo (2000), el Primer Premio en el Concurso de Poesía de Primavera de la Real Sociedad Económica de Amigos del País (2002), Premio del II Concurso de Cartas de Amor de San Vicente de Alcántara.




MARÍA ÁNGELES LONARDI

Por: María Ángeles Lonardi

Nació en Larroque, Provincia de Entre Ríos, Argentina. Es Poeta, Escritora y Profesora.

Desde 2002 está radicada en Almería España y participa activamente en las letras.

Posee numerosos Premios literarios en Argentina,en España y premios Internacionales.

Libros de poemas publicados “Amores” (1997) “Entre calamidades y milagros” (2005).El jardín azul (2014) dentro de “Cuatro poetas” IEA y “Poemas para leer a deshoras” (2017).
Integra varias Antologías a ambos lados del Atlántico. Es Jurado de Concursos literarios.

Es miembro del Departamento de Arte y Literatura del Instituto de Estudios Almerienses, miembro del Centro Andaluz de las Letras e integrante del Circuito “Ronda andaluza”.

Es Miembro del Movimiento “Humanismo solidario” e integrante del colectivo “Poetas del Sur”.   

Su trayectoria, en su blog personal: 



1 oct. 2018

Para volver al sur.

SALÓN DE LECTURA ____________________ José Antonio Santano




PARA VOLVER AL SUR
Volver a los orígenes es algo que en muchas ocasiones anhelamos como si en ello nos fuera la vida. Ese instante en el que la mirada se distancia del presente y nos revela un universo anterior incluso a nuestros propios sueños es de tal intensidad que solo la palabra puede salvarnos. En la memoria queda almacenado lo vivido y sentido, y así lo vemos en veloces fotogramas que nos pasan delante de los ojos sin poder evitarlo. Es la conciencia de lo que fuimos que aparece y desaparece como por arte de magia. Siempre la infancia que se muestra vivaz con el paso del tiempo, para devolver lo que fue su luz, su realidad más secreta. Desde esa realidad está pensado este poemario, “Para volver al Sur”, de José María Muñoz Quirós (Ávila, 1957). Es este un libro en el cual el poeta bucea en el pasado, ese tiempo iluminado de la infancia, muestrario de los primeros descubrimientos, del juego y los afectos, que luego desde la soledad de un tiempo futuro renacerá vibrante en la memoria. Todo lo que pudiera parecer olvido toma aquí realidad, prefigura un estado de remembranza que nos conduce a esa edad de oro donde lo absoluto y la nada se confunde hasta plasmar un presente donde la palabra es el vehículo principal de la comunicación poética. Dedica el poeta este libro a su madre, mujer sureña del pueblo gaditano de Medina Sidonia («En Medina Sidonia un pájaro me dicta / con su voz tu presencia. / He volado hasta la cumbre azul de cielo. / Me escribe la mañana un nacer en las rosas. / Miro a la lejanía por si volvieras. Nadie / me dice una palabra sobre ti. Todo calla»), y en ella se conjuga la fuerza de esa luz que todo lo invade. Es la mirada al sur la que seduce y provoca la vuelta al territorio de la memoria, así ya desde el primero de los poemas, “Retorno”: «Vuelvo al Sur. El mar me deja / la derrota fugaz de un pez de olvido. / Ahora retorno hasta la orilla / inmóvil donde crece / la memoria de un tiempo ya lejano. […] Volver al Sur: sembrar sobre ese espacio / lo que ha sido fecundo en tus ausencias, / el modo de mirar, la voz que dice / todos sus ecos. Volver hasta el origen». La nostalgia marca la andadura para volver a los orígenes que el poeta ha fijado para siempre en su mente. La palabra como salvoconducto de lo habitado: la casa, la playa, las barcas, las salinas y todos los silencios, como los de Alberti en el Puerto de Santa María, los de Arcos de la Frontera, Cádiz, Zahara de los Atunes y el mar de fondo, creciéndose en una nube grandiosa de luces crepusculares en el último estío; todo está en la voz materna que no deja de escuchar el poeta, todo abarca su precisa presencia, la luz de su mirada que no deja sino un creciente rumor de olas y de abrazos, de besos encendidos. Vuelve Muñoz Quirós a la esencia del discurso poético, al tiempo en el que el sueño era lo absoluto, la única razón de la existencia, y lo hace con el lenguaje de la vida, con ese que en cada madrugada despierta diamantino y sereno. Alto es el vuelo del poeta “Para volver al Sur”, desde Ávila su refugio, desde la luz que acompaña la voz imperecedera de lo misterioso y secreto, guardado en la alacena del tiempo. Todo ese mundo sureño del que nos habla Muñoz Quirós sabe a ausencias, a la dolorosa ausencia de la madre, principio y fin de la existencia. Frente al mar, en las gaviotas, en todos los territorios y las horas está el eco de su voz, insistentemente melodiosa: «La realidad me obliga en cada instante / a vivir sometido. Estoy errante / junto a los días que se van perdiendo / por la senda del vuelo que me acerca / donde tú estás en mí». Volver al Sur es lo que importa al poeta ahora, en este momento de su andadura, reconocer y reconocerse en el pasado, también en el presente que arremete con su luz de mediodía y esclarece los sueños, porque en toda aventura el sueño late. En ese ir y venir de la realidad al sueño, y viceversa, el poeta descubre y ve con otros ojos lo que antes se ocultaba en la piedra o el agua. Volver, entonces, es una urgencia que se abisma en las profundas y procelosas olas de la vida, porque al origen se ha de volver siempre, siempre a su inquebrantable luz: «Estoy quieto y el cosmos se mueve en mi rutina. Vaga, / se aleja, duerme. Estoy en la invisible parodia / del olvido. Y esto es volver: / acercarse a la distancia, tocar la indefinible pasión de lo lejano, / amarrarse a las hojas de los árboles mudos. Esto / es traspasar los cimientos donde enmudece el tiempo, / por donde se construyen las leyes del camino». Muñoz Quirós realiza un ejercicio de memoria imprescindible para velar por la verdad poética –su verdad- que sustenta este tiempo de recuerdos y nostalgias, de un tiempo que fue y que el poeta quiere que siga siendo esa luz inagotable que brota de la palabra para hacernos más humanos y más libres: «La memoria me acerca entre sus huellas / un enigma de luz que ilumina mis ojos. / He callado en las dulces páginas del retorno / nacido como un tiempo que me enciende los labios». “Para volver al Sur”, un libro necesario, por el cual Muñoz Quirós mereció el Premio de Poesía Rafael Morales en su XLII edición.
Título: Para volver al sur
Autor: José Mª Muñoz Quirós
Editorial: (Ayto.Talavera de la Reina, col.Melibea, 2017)

20 sept. 2018

CAFFÈ LETTERARIO MANGIAPAROLE.


María Ángeles Lonardi, recién regresada de Roma, nos cuenta las emociones tan intensas que ha vivido en la antigua capital de imperio romano. Esta poeta y escritora Entrerriana y Argentina, afincada desde hace muchos años en Almería, es nieta de italianos nacidos en Verona, de la región del Véneto, al norte de Italia, y recientemente, ha visto su sueño hecho realidad al ser invitada como Huésped excepcional, como poetisa argentina a participar en una Lectura poética en Mangiaparole, y presentación de su libro “Poemas para leer a deshoras”, de Letra Impar, 2017.

CAFFÈ LETTERARIO. MANGIAPAROLE
Mariángeles comentó hace un par de meses a unos amigos en Roma, que viajaría a primeros de septiembre a la ciudad eterna y fue así que, aprovechando su viaje, la invitaron para compartir una Lectura poética como poetisa argentina invitada de excepción, tal y como dice en el cartel que prepararon un mes antes y con el que invitaban al público a asistir al evento.

María Ángeles Lonardi

La lectura fue en Mangiaparole, un café literario muy conocido en el mundillo de las letras del país vecino, donde se hacen lecturas poéticas y presentaciones, etc. y se puede tomar un buen vino y comer algo frugal mientras se disfruta del arte y la buena compañía. A dicha lectura, bajo el lema “por la paz, la sostenibilidad y la justicia” concurrieron invitados treinta poetas y una traductora muy simpática, Antonietta Tiberia que tradujo acertadamente los poemas y palabras de la autora.

café Literario Mangiaparole


La lectura fue alternando poemas de Lonardi y de los presentes, en italiano y español y no fue una lectura simplemente, sino más bien, una presentación de su libro “Poemas para leer a deshoras”, acompañada y arropada por lecturas de poemas. 




Después de una magnífica presentación a cargo de Cinzia Marulli, organizadora del acto que compartió la mesa con la autora, Mariángeles se atrevió a hablar unas palabras en italiano, muy emocionada, como agradecimiento por esta invitación que para ella es muy especial. 

café Literario Mangiaparole



café Literario Mangiaparole
Y por las fotos podemos ver que estuvo muy bien acompañada y que fue una presentación exitosa. ¡Enhorabuena!






café Literario Mangiaparole
Nuestra poeta quiere agradecer muy especialmente a los organizadores y coordinadores del evento Marco Limiti y Cinzia Marulli en colaboración con la Asociación Academia Creativa territorial de Tiziana Colusso y la organización internacional No- profit 100 mil poetas por el cambio. (tal y como aparece en el cartel del evento). 





 Y a la gente del café Literario Mangiaparole que son estupendos. Gracias a todos siempre.


CUIDADO CON LO QUE DESEAS


Dime si no has deseado,
más de una vez,
que el mundo fuera pequeño,
que sus bordes encajaran
en un diminuto pañuelo.
Dime si no has pensado
que así estarías más cerca
para poder abrazarnos
y reírnos de las distancias
que nos dejan en tierra de nadie,
como a Ulises soñando
con el regreso a Ítaca.
Dime si te pasa como a mí,
que viene a buscarme la nostalgia
cada vez que cierro los ojos
o que huelo a tierra mojada,
a magnolias, a hierba fresca
recién cortada, a mandarinas,
a río, a sudestada…
Cada vez que las nubes
se hacen alfombra mágica
y me llevan lejos
donde el horizonte se curva.
Allí donde el cono sur
nombra la distancia
y se agiganta…
Dime si no te pasa como a mí
cuando estrujas un pañuelo…

Del libro “Poemas para leer a deshoras”
(Letra Impar Ediciones) 2017




STAI ATTENTO A QUELLO CHE VUOI

Dimmi se non hai voluto,
più di una volta
che il mondo era piccolo,
che i suoi bordi si adattano
in un minuscolo fazzoletto.
Dimmi se non hai pensato
in questo modo saresti più vicino
essere in grado di abbracciarci
e ridi alle distanze
che ci lascia nella terra di nessuno,
come Ulisse che sogna
con il ritorno a Itaca.
Dimmi se succede a te come me,
chi viene a cercare la nostalgia
ogni volta chiudo gli occhi
o che io odori di terra bagnata,
alle magnolie, all'erba fresca
appena tagliato, ai mandarini,
al fiume, alla sudestada ...
Ogni volta che le nuvole
si fanno un tappeto magico
e mi portano via
dove l'orizzonte si curva.
Dove il cono meridionale
nominare la distanza
e cresce ...
Dimmi se non succede a te come me
quando stringo un fazzoletto ...




LA VENTANA

Mirar por la ventana cuando nadie te ve,
cuando te haces invisible.
Abrir las ventanas y dejar que el sol entre,
que lo bañe todo, que lo pinte,
que lo inunde de luz
y que la sombra
empiece a girar desconcertada.
Saltar desde afuera hacia adentro
y resbalar por una mirada indiscreta,
pendiente abajo hasta la baldosa.
Estamparte en el suelo
y desperdigar los huesos
como fragmentos de gota salada.
Cuando la lágrima cae
te sientes más sola que la una.
Dentro, en la guarida,
detrás de la ventana, tiemblas,
antes del colapso definitivo.

Cuando nadie te ve, el horizonte
deja de ser lejanía y viene.

Del libro Poemas para leer a deshoras, Letra Impar 2017

Traducido por MalenaFiorotto Presidenta Asoc de descendientes del Veneto

Guardare per la finestra quando nessuno ti vede,
quando ti fai invisibile
Aprire le finestre e lasciare che il sole possa entrare,
che lo bagne tutto, che lo dipinte,
che lo piene di luce
e che la ombra
inizia a girare sconcertata.
Saltare da fuora verso indentro
e ascivolare per uno sguardo indiscreto,
pendente basso fino alla piastrella.
Stampare nel sul pavimento
e spargere le ossa
come frammenti di goccia salata.
Quando la lacrima cade
ti senti più sola che l’ una.
Dentro, nella tana,
dietro la finestra, tremi,
davanti alla decadenza definitiva.

Quando nessuno ti vede, l'orizzonte

lascia di essere lontano e viene.





María Ángeles Lonardi nos comenta ilusionada que mientras estaba en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, esperando para embarcar de regreso a Almería, le informaron por correo electrónico que ha sido finalista, 4º premio, en el Concurso “Versos descubiertos” convocado por Circulo Rojo, de un total de dos mil participantes en esta convocatoria de carácter internacional. Próximamente se editará una Antología conjunta.
Otra alegría que merece ser compartida.



METÁSTASIS.

JOSÉ ANTONIO SANTANO

SALÓN DE LECTURA ___________________ José Antonio Santano

Los libros se amontonan sobre la mesa por días. A veces desearía reseñar cada uno de esos libros con tan solo la mirada, pero eso, como es lógico, no es posible. El libro necesita un cuidado especial, hay que sentir su piel acartonada sobre las manos, leer atentamente cada una de sus páginas, de sus versos y abstraerse en su mundo de signos y palabras, en su lenguaje hasta casi desfallecer. Solo la pasión por la lectura es la clave para luego analizar todos y cada uno de los aspectos que contienen ese objeto extraordinario que es el libro. En él todo es importante: prólogo, epílogo, encuadernación, portada y contraportada, color, tipo de letra, etc, etc. Entre esos libros de culto, o al menos así me lo parece, habría que considerar “Metástasis I”, del poeta Luis Tamarit (Puçol, Valencia, 1961). 
METÁSTASIS
Ya desde las primeras páginas del libro, su prologuista, la también poeta argentina Mercedes Roffé nos advierte de la posible reserva que su título pueda producir en el lector. La palabra en sí misma es un llamamiento al acabamiento, lo terminal, el miedo que deriva de su pronunciamiento, a la agria realidad que vaticina: la muerte. Sin embargo, esta “Metástasis I”, propuesta poética de Tamarit, es mucho más que todo eso, porque se adentra en el proceso de culminación de la obra literaria, basada en un lenguaje preciso, de filigrana, tal que uno parece ascender a un territorio cielo tan apasionadamente desconocido y misterioso que no dejará de crecer aun después de su lectura pausada, incluso discontinua, capaz de producir un ensimismamiento del pensamiento, de la idea poética que dejará una huella imborrable. 
Es la poesía de Tamarit un oasis entre tanta vacua versificación y tanto pseudopoeta que campa por doquier. La palabra como remanso de profunda reflexión, como si el poeta ejerciera de imán del tiempo y el espacio necesarios para construir un discurso tan novedoso como inteligente, un corpus único que trasciende la propia existencia del poeta. Tamarit teje una verdad indiscutible, su verdad: el poema en sí mismo. Abre las puertas de la razón y el conocimiento, se abisma en el alma de las cosas hasta atrapar la esencial palabra, el verbo que defina su poética incorruptible. Motivo de su expresión poética es la observación del mundo que le rodea, de las palabras que nacen y crecen y se precipitan a no se sabe dónde; es todo su bagaje puesto a disposición de la comunicación y consumación del lenguaje para crear otras formas de expresión, otro universo capaz de alterar, de alterarnos, propiciando una nueva concepción de la vida a partir de la palabra, las palabras. “Metástasis I” es la primera entrega de un proyecto que contendrá diez volúmenes (“Metástasis II”, en breve verá la luz); cada libro contiene 100 poemas y el primero del libro siguiente y todos formando un único ser. La estructura poemática es muy parecida en estas 101 composiciones, de tal manera que dos de los cinco versos que constituyen el poema se repiten en su enunciado inicial pero concluyen con resultado reflexivo desigual. Sirva como ejemplo este poema que aúna soledad y silencio, la luz y las sombras de lo humano: «A pesar de todos los pesares cavar y seguir / cavando una tumba sin manos // Escuchar el sonido de la ebriedad retumbando dentro // Escuchar el sonido del silencio soledad adentro // Permanecer andando permanecer humano ». Luis Tamarit halla el verdadero camino de su yo poético y lo sitúa atemporal sobre la esencialidad del lenguaje, trabaja su interconexión con otros universos hasta conseguir que la luz de la palabra escrita refulja diamantina y libre. Es como si el poeta se dejara llevar por la corriente de un caudaloso río, aun a sabiendas que el peligro acecha en su trayecto hasta desembocar en las azules aguas marinas. “Metástasis I” es un libro complejo, donde el pensamiento puebla cada uno de los versos que lo componen, y en su propia independencia lo aforístico también.
 La razón no es otra que la transfiguración de lo cotidiano hasta convertirlo en parte indisoluble de la creación propia del poema, el poema en sí mismo como única raíz, el origen del ser todo: «El verdadero poema camina por la muerte sin volver la vista / atrás sin tregua ni descanso // Tarde o temprano convierte todo acontecer en un ahora // Entre el carbón y la ceniza permanece cantando // Entre el carbón y la ceniza pertenece andando». Observése cómo provoca la ruptura del verso, como si en su orfandad creciera otro ser distinto. «En esa composición estrófica… cobra una significación extrema el intervalo, es decir, lo que no vemos, lo que no se ha escrito…”, escribe en el epílogo Alejandro Céspedes. Es lo que yo llamo “los silencios” tan extraordinariamente necesarios en todo poeta que se precie, porque en ellos toma fuerza la esencialidad del discurso, en lo que no se dice, sino que se silencia, sea con rupturas, espacios u otros signos de puntuación. La palabra en su esencia más pura vive y muere en el poema, y el silencio se hace música: «Cada dolor disperso en el devenir es lo único que de verdad / nos pertenece // Lo visible llama a lo invisible la luz a la oscuridad / Lo audible a lo no audible el silencio a la música // Tal vez no puedas aceptar la visión sin la muerte». Así es la poesía de Luis Tamarit: silencio al límite.
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LUIS TAMARIT.



Título: Metástasis I
Autor: Luis Tamarit
Editorial: Olifante (Tarazona, 2017)


16 sept. 2018

EL ÚLTIMO GIN-TONIC



EL ÚLTIMO GIN-TONIC
SALÓN DE LECTURA ______ José Antonio Santano


No creo que me equivoque si afirmo que es muy difícil encontrar en el panorama literario actual una voz que se distinga, elegante y personal, con variedad de registros que la hagan diferente, innovadora, perspicaz e irónica al mismo tiempo, esencial en su concepción misma, divertida incluso, cosmopolita, heredera de la mejor tradición narrativa española, y moderna en el sentido de original, de una frescura tan sublime como inaudita. Pocas veces halla uno una novela tan sólida en su estructura como sugerente por sus variados recursos lingüísticos, sintácticos y semánticos. 
Lo dicho y algo más que añadiremos más adelante constituye el ensamblaje, la arquitectura de un texto extraordinario, de una novela que derrocha imaginación e ingenio a lo largo de sus algo más de 200 páginas: “El último gin-tonic”, de Rafael Soler, que regresa así al género narrativo, a tomar las riendas de una prosa vivaz y diamantina. De la idea inicial de un correo electrónico, que sitúa la acción narrativa y el motivo central de lo que será luego un derroche de historias tan distintas como distintos son los personajes protagonistas de las mismas, hasta la conclusión de la narración, Soler viene a demostrar su talento para crear situaciones tan reales y sugestivas, desde una perspectiva lingüística y sintáctica que revela al escritor de raza que ha sido capaz de construir esta novela apasionante. 

Y lo es por muchos motivos: el manejo del lenguaje, una mirada que parte de la anécdota hasta transformarse en elemento trascendental de la narración, la descripción como pilar consustancial del discurso (poético-lírico en muchas ocasiones), el laberinto como modelo resolutivo de los conflictos y las relaciones, la presentación de los personajes enfrentados a sí mismos, el culto a lo novedoso tanto en su concepción como en su ejecución, influencia de modelos audiovisuales (cine, televisión, teatro, etc.) en la acción y narración de cada una de las historias, así como la frescura constructiva de los diálogos, son aspectos que hacen difícil definir o conceptuar exactamente la tipología narrativa de la novela. Todo sucede de lunes a jueves, en cuatro capítulos respectivamente: “Tres más uno”, “Los abrazos”, “Aquí nadie tiene a nadie” y “Póker de ases”. Tiempo suficiente, cuatro días, para contarnos lo mucho que sucede a la familia Casares (Moisés Casares Cendoya, el abuelo; Alberto y Lucas, sus hijos, y Juan, Marcos y Mateo –como los evangelistas- los hijos de Lucas, además de otros personajes que complementan la narración como María –la amante- o Diego –el esposo cornudo y autor de los correos electrónicos- hasta crear una narración de auténtica filigrana). La disección de cada uno de los personajes mencionados es de una precisión matemática y todos juntos o por separado constituyen el elemento vertebrador de la narración, a veces laberíntica por su propia estructura discursiva pero nunca incomprensible o aburrida. Soler construye una historia tan sólida como ingeniosa y actual, que afronta los problemas propios del tiempo que nos ha tocado vivir, pero que él trata con ese regusto por la palabra y un lenguaje siempre acorde con la realidad que describe, en muchas ocasiones irónico, en otras con un humor tan negro como elegante, que nos devuelve a la mejor tradición novelística española, a la cervantina concepción de la novela. Realidad y ficción se complementan para vivir en las páginas de “El último gin-tonic” situaciones que van del hecho mismo de la muerte hasta el amor, pasando por la soledad, miedos, violencia, traiciones, dolor, sexo, juego; es decir, el deseo de revelar la porción que en cada ser existe de felicidad o desdicha, desde la concepción personal que cada uno de los personajes posee de la vida, que a fin de cuentas es la literatura. Un viaje al territorio de lo desconocido, no solo al de los pingüinos de Puerto Madryn en la Península Valdés (Argentina), sino al mundo interior de cada uno de los protagonistas de esta historia escrita con el rigor y el ingenio que caracteriza a su autor, Rafael Soler. 
De fuera hacia adentro, y viceversa, Soler ha sabido plasmar lo que parece una simple anécdota, en una obra que contiene innumerables matices expresivos, desde los propios del lenguaje audiovisual, hasta los de encadenamiento narrativo de los diálogos en los tiempos y el espacio que el narrador ha considerado novedosos para imprimir a la historia ecos de auténtica literatura. Una ciudad, una familia y la soledad, el vacío que la vida nos impone en determinados momentos y la alegría de otros, los menos, porque el dolor y la muerte siempre están acechantes. Un recorrido por la vida misma en sus aspectos más cotidianos, que hacen de esta novela una lectura necesaria para comprender mejor el mundo en que vivimos, que a fin de cuentas de eso se trata, de desvelar y descubrir los misterios con la mejor herramienta que dispone el verdadero escritor: la palabra. Una novela original, que no dejará indiferentes a sus lectores, para los que deseo no sea este “El último gin-tonic”, sino el penúltimo, en compañía de su autor, Rafael Soler, y sus futuras narraciones.
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EL ÚLTIMO GIN-TONIC


Título: El último gin-tonic
Autor: Rafael Soler
Editorial: Contrabando (Valencia, 2018)

27 ago. 2018

DIVÁN DE POETISAS ÁRABES CONTEMPORÁNEAS

Diván de poetisas árabes contemporáneas
DIARIO DE ALMERÍA. 
SALÓN DE LECTURA POR JOSÉ ANTONIO SANTANO


Es cierto que todos los regalos son siempre bienvenidos. Pero hay ocasiones en que son, además de bienvenidos, especiales. Es el caso de este libro que ahora muestro en este singular escaparate: “Diván de poetisas árabes contemporáneas”. Y es un regalo especial por dos razones: por quien me lo obsequia y por su temática. No es fácil hallar en el mercado editorial un libro de estas características, menos aún cuando sus protagonistas son mujeres árabes, y, además, poetisas. No me negarán que no tiene la cosa enjundia. Hay estar hecho de una materia especial para atreverse a reconocer públicamente la integración de la mujer, a más árabe, en el cerrado mundo de la poesía. Un acto revolucionario si nos atenemos a los hechos que vienen sucediéndose en la sociedad árabe desde tiempo inmemorial. Mostrar el lado femenino de la literatura árabe, y en especial el de la poesía es merecedor de todo encomio. A nadie se le escapa la dificultad para afrontar un trabajo de estas características, y es de justicia reconocer esta labor, precisamente en la persona de Jaafar Al Aluni, un hombre, que no, curiosamente, una mujer, lo que añade más valor si cabe a esta publicación. En palabras de Ibn Arabí «Todo lugar que no acepta lo femenino es estéril, no cuenta» y el poeta Adonis, autor de la presentación de este libro añade: «la masculinidad que anula la feminidad se anula a sí misma, y esta es la situación actual de las sociedades árabes e islámicas: están anuladas, tanto en lo masculino como en lo femenino. La mujer en estas sociedades es un objeto religioso codificado, enjaulada en lo lícito y lo ilícito, es un ser sin rostro, y todo ser que carece de rostro, carece de identidad», y concluye, refiriéndose a esta antología: «En esta selección de poesía femenina árabe, el lector encontrará diversas maneras en las que la mujer poeta se expresa a sí misma, expresa su libre feminidad, su cuerpo, su relación con el mundo y con las cosas, y, sobre todo, su relación la lengua árabe femenina, la cual, en sí misma, necesita la libertad y liberarse de lo masculino que dirige la tierra en nombre del Cielo». 
DIVÁN DE POETISAS ÁRABES CONTEMPORÁNEAS

Por su parte, Jaafar Al Aluni, autor de esta edición y traducción nos acerca a la poesía árabe escrita por mujeres mediado el siglo XX, años después de lo que vendría en llamarse “el despertar árabe”. Será entonces cuando la poesía árabe femenina comience su andadura y su presencia sea más activa, aunque dadas las circunstancias sociales del mundo árabe no sean las mejores para una verdadera difusión del quehacer poético de las mujeres árabes, relegadas y silenciadas sistemáticamente. Diez son las poetas seleccionadas por Aluni para este “Diván”, diez voces diferentes que abren el camino a un mayor conocimiento de la poesía árabe. Fadwa Tuqán y Názik Al-Malaika inician el movimiento poético femenino y son las primeras en introducir cambios en la tradición poética a partir de los años cincuenta. Para Aluni los años sesenta representarán la entrada de la modernidad a través de la revista “Sh’ir”, con poetas como Saniya Saleh y Ámal Yarrah. El papel de la libertad de la mujer y su papel en la sociedad es asumido poéticamente por las poetas Lamía Abbás Amara, Suad Al-Sabah y Fawzía Abú Jáled, en los años setenta y ochenta. Concluye su selección Aluni con la representación de poetas pertenecientes a los países orientales, como la libanesa Souzanne Alaywan, de los occidentales la marroquí Widad Benmusa y de los países del Golfo a la yemení Huda Ali Iblán. Una muestra tan heterogénea como acertada si nos atenemos a los propios textos que avalan la trayectoria poética de cada una de las poetas seleccionadas por Aluni. 
Como prueba de lo dicho sean los versos de las poetas representativas de las etapas expresadas anteriormente. De Tuqán, del poema “Tu nombre”: «¿Tu nombre? / Oh suspiro de flor que exhala en el rocío de la palabra, / ¿tu nombre? / Oh luz de madrugada que apareciste / cuando caí en la oscuridad del camino. / Oh melodía que me levanta y me acuesta con su armonía», de Saniya Saleh, del poema “Patria”: «Mi patria es mi sueño, / cabeza y corazón / ardiente y palpitante. / Mi patria son los caminos aislados, / la tumba y las salas de espera»; de la tercera etapa seleccionamos a Fawzía Abú Jáled y los contundentes versos de “El poema del agua”: «Sumergió sus dedos en el desierto, / y con el agua del espejismo escribió un poema» y de la última etapa sean estos versos de la marroquí Benmusa, donde el silencio es el eje de la vida: «El viento del silencio / penetra mi cuerpo / heme aquí celebrando / una soledad distinta…». No cabe duda que este libro “Diván de poetisas árabes contemporáneas” marca un antes y un después, que es una referencia clara de la poesía femenina árabe, y que todo él trasluce verdad e inteligencia, ética y estética para un tiempo nuevo en el que la mujer no puede seguir representando “lo estéril”, sino todo lo contrario, el fruto de una manera diferente de entender el mundo, también de construirlo.
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JAAFAR AL ALUNI



Título: Diván de poetisas árabes contemporáneas
Autor: Jaafar Al Aluni






Ediciones del oriente y del mediterráneo   (Madrid, 2016)